
contact@wix.com
+123-456-789
© 2035 by The Clinic.Powered and secured by Wix
Mi historia
Soy Moni, y desde hace muchísimos años me interesa todo lo relacionado con la sanación del alma. Mi camino comenzó cuando era muy chica con Reiki, una experiencia que cambió mi vida y despertó en mí un profundo interés por comprender la energía y lo espiritual. Con el tiempo, fui desarrollando este interés de a poco, explorando distintas formas de crecimiento personal y aprendizaje.
A los 20 años, descubrí que Plutón y Urano estaban en mi casa 2 según mi carta natal, y sentí que mi vida sería un constante sube y baja. Ese descubrimiento me llevó a indagar, a aprender y a preguntarme cómo podía cambiar mi destino. Desde muy chiquita tenía un potencial que sentía que no podía desarrollar, y ese impulso me llevó a viajar, conocer otras costumbres y abrirme a experiencias místicas que siempre me acompañaron.
En ese recorrido, fui a un tarotista, un viejito sabio, para que me tirara las cartas y supiera si mi novio se iba a quedar conmigo. Su respuesta fue reveladora: “Vos no querés que yo te tire las cartas, vos lo que querés es aprender”. Y en ese momento entendí que mi propósito era aprender y, a través de eso, enseñar y guiar a otros.
La vida continuó llevándome por distintos caminos: me casé, tuve hijos maravillosos y participé activamente en la vida familiar, mientras trabajaba en empresas y seguía formándome en distintas áreas. Sin embargo, llegó un momento de quiebre: me quedé sin nada, pero ese empujón me permitió dedicarme de lleno a la atención a las personas, primero de manera presencial y más tarde a través de Instagram. Fue entonces cuando entendí que mi verdadera pasión era empoderar a otros, guiarlos para que desarrollaran sus competencias y descubrimientos propios.
Mi camino no fue fácil. La pandemia, la soledad y los desafíos laborales me obligaron a soltar lo que ya no servía y a abrirme a nuevas oportunidades. Sin embargo, tuvieron que echarme. Me tuvo que venir porque tanto deseé no tener más ese trabajo y tener un trabajo con propósito y que sea agradable para mí, que me tuvieron que echar porque yo no quería verlo.
Asi, se me abrio una puerta gigantesca que me permitió canalizar toda mi energía en un proyecto propio, más visible y abarcativo. Gracias a esas experiencias, encontré el propósito de mi vida: ayudar y guiar a quienes lo necesiten, acompañarlos en su propio proceso de transformación.
Y no fue fácil, siguió siendo difícil. Pero acá estoy, como me conocen. Camino duro, camino incierto, camino difícil, camino al fin. Y siempre cumpliendo con todas las metas que tenía.